El día empezó como cualquier otro, levantarse temprano para dormir en el coche de camino a la escuela, llegar y ser escoltado a mi salón como si tuviera que… 3 años? Por favor acabo de cumplir 5 la semana pasada, pronto me cambiare de patio. Llego al salón y dejo mi lunchera y chamarra en el estante de siempre y me siento en mi escritorio, otro día mas de estar recortando, pegando y dibujando, esta bien que sea entretenido y todo, pero no veo de que me sirva esto cuando sea grande… yo quiero ser astronauta.
El día pasa lentamente y me aburro, en el primer recreo lo único interesante que vi fue que un niño se tropezó en una jardinera, pero eso no es nada fuera de lo común, el se cae diario.
De vuelta en el salón, la maestra habla y habla y me cuesta trabajo ponerle atención, hay una luz en la ventana que no recuerdo haber visto antes. En eso empieza a sonar la alarma del simulacro, siempre me pone nervioso el sonido tan agudo que emite, pero me pone mas nervioso la maestra gritando y señalando la salida cual azafata.
Cuando llego a la puerta ya esta el joven asignado a nuestro salón llevándonos al punto asignado para nuestro salón en el patio, siempre he odiado la primera parte del simulacro, nos hacen ponernos en una rodilla y me duelen después de un rato.
Pasan 5 minutos y el joven que nos cuida nos dice que ya nos podemos sentar bien, este es un gran alivio para mi rodilla y con una sonrisa me acomodo junto a un punto verde pintado en el suelo. Normalmente me gustan los simulacros, nunca pasa nada y perdemos tiempo de clases. Volteo a mi derecha y veo a Marianna picando a Gerardo con una tachuela, para después ser regañada por el de Brigadas, se lo merece francamente, tiene problemas, quien es para estar picando a todos con esa maldita tachuela roja.
Hace demasiado calor aquí afuera, me pregunto porque tardaran tanto en regresarnos al salón. Volteo al cielo y esta despejado, volteo hacia aquel edificio café detrás del árbol y me pregunto lo mismo de cada simulacro, si yo viviera ahí podría levantarme mas tarde todas las mañanas y llegar a tiempo, no? Hace mucho calor… siento como si el piso se moviera… espera, esta temblando… por eso no nos regresan al salón, pero el se ve tan calmado, dando vueltas y callando a mis amigos, ¿Por qué no nos dice que pasa? ¿Por qué camina muy calmado con esa sonrisa? Algo esta mal, si no nos quitamos del patio se van a caer los edificios encima. ¡Tengo que salir de aquí! Los grandes sabrán que hacer, tengo que ir al otro patio, ahí me protegerán.
La ruta mas rápida seria irme corriendo por el centro y pasar la reja. Oigo que me grita el de Brigadas, pero el que va a saber… Ya casi llego, un poco mas y… un señor de bigote y barba bloquea mi camino. Y después nos alcanza el de Brigadas, se ve muy serio y me lleva de regreso a mi lugar, no dice nada… algo parece preocuparle. Me sienta y me dice que no me vuelva a parar hasta que el diga, que no pasa nada.
Pasan unos minutos mas y regresa el de Brigadas y nos dice que ya nos podemos parar, que hagamos una fila y regresemos al salón… cuando paso a lado de el se me queda viendo, parece que va a decir algo, pero en eso se aleja y camina hacia donde estábamos sentados y despierta a Bruno que se había quedado dormido, entramos todos al salón y me vuelvo a sentar en mi asiento, volteo hacia la ventana y veo que el de Brigadas esta hablando con el señor Bigoton, creo que ahora si van a regañar mucho a Marianna por esa tachuela, lo tiene bien merecido.
fin
Radio Locochón.
Hace 16 años
